Es viernes, y para ellos significa despedirse de los amigos del barrio, las juergas nocturnas y el cielo gris de Lima, coger sus mochilas y emrumbar hacia Chosica. Al llegar al kilometro 29.5 de la Carretera Central está ese club que encierra entre sus grandes árboles el lugar al que ellos llaman “hogar” cada fin de semana. El Country Club El Bosque esconde bajo su inmensidad, cruzando el túnel, un acogedor, rustico y mágico lugar llamado “El Fortín”. Un espacio donde los protagonistas son 13 cabañas de yeso, madera y recuerdos, un comedor que hace muchas veces de salón de juegos y donde lo que menos importa es la comida; una colina y un árbol que guardan secretos de antiguos tiempos y un fuerte de madera que aunque parezca tan sólo una puerta es el que protege los sueños de sus habitantes. Los cómplices, son el abierto y celeste cielo de Chosica, los mosquitos enemigos y las risas que se oirán durante todo el fin de semana, eso es seguro. Los personajes de esta historia: los Líderes de Campamento El Fortín y los “acampantes”. Los líderes del Fortín son jóvenes socios de El Bosque preparados durante 6 fines de semana en un curso teórico/práctico donde aprenden el arte de la recreación y el liderazgo; cortar leña, armar fogatas, primeros auxilios, teatro, baile, música y más importante aún convivir con jóvenes de su edad, niños menores e incluso personas mayores con respeto, valores, responsabilidad y amistad. Los Lideres son jóvenes de 14 a muchos años que cada fin de semana entregan gustosamente su tiempo para cuidar, enseñar, compartir, comer, dormir, perder y ganar, reír, llorar y jugar junto a “los acampantes”. Los acampantes en cambio son distintos cada fin de semana. Muchas veces son socios y sus invitados quienes disfrutan de los campamentos en fechas especiales como Semana Santa, 28 de julio y Halloween. También están los campamentos donde los acampantes son alumnos de algún colegio, casi siempre de 6to grado de primaria. Sean quienes sean, para los lideres ellos son el complemento perfecto y parte importante en esta historia ya que sin ellos el trabajo de los Líderes seria en vano. Son las 6 de la tarde, los líderes cruzan el túnel como cada fin de semana y bajan las escaleras de piedra desde donde ya se ven las cabañas y a algunos niños corriendo. Los acampantes están ahí jugando, esperando y explorando ese nuevo lugar… Los líderes se preguntan: ¿que nuevas historias se crearan?, ¿cuál de ellos les traerá dolores de cabeza?, ¿qué grupo le tocará? Empieza el trabajo y toda preocupación limeña se quedó en ese túnel. Unos se encargan de limpiar los lamparines, única forma de luz dentro de las cabañas. Otros sacan de los almacenes las tazas, charolas y demás utensilios para las comidas. A alguno le tocara la tarea de inventar un nuevo programa para la siguiente actividad y otros ya están conversando con sus nuevos huéspedes. El director de Campamento les da la bienenida y les explica las reglas del lugar. Se prohíben muchas cosas, atrás queda la tecnología, las malas palabras y las malas caras. Se le abre paso al respeto, la tolerancia, la diversión y las bromas. Ernesto Salas es desde hace muchos años parte de esta institución, antes como hijo de un ex director de Campamento y ahora, con sus enseñanzas y experiencia es quien guía a los jóvenes líderes en el buen manejo de los grupos. A cada líder se le asigna un grupo de chicos… éste será quien los guie a sus cabañas y los acompañe durante estos tres días, es quien responderá a todas sus preguntas y será seguramente victima de las bromas de los niños y cómplice de muchas travesuras y secretos que quedaran dentro de esas cuatro paredes. El será quien compartirá con ellos las amanecidas, las comidas, los juegos. El será su líder de cabaña. Son las 8 de la noche y se escucha un pitazo anunciando que es la hora de cenar. Las comidas son preparadas con mucho esmero por los cocineros que ya son parte de éste equipo. La comida se sirve en “charolas” de metal y deberán quedar vacías para poder pasar por la puerta de revisión donde un líder vigilará que no se desperdicie comida, otra enseñanza de valoración. Aquí viene el difícil ritual de lavar la charola y dejarlo impecable. ¡Cuidado! Si no está limpio te harán regresar y tendrás que volver a lavarlo… Un difícil ritual que se hace divertido y se convierte en un reto… Han pasado pocas horas desde que empezó el campamento, es difícil aprender los nombres y presentarse ante todos, pero para eso está el Rompe Hielo, donde se les enseña a los acampantes canciones de campamento, juegos para desinhibirse y barras donde sentirán que sus líderes se divierten con ellos. Las noches en las cabañas están llenas de historias, es el tiempo del líder y su grupo, el momento donde las historias, las bromas, los pijamas y los nuevos amigos van quedando en sus corazones y en sus ansias de que salga el sol para seguir divirtiéndose. Muy temprano en la mañana tocan las puertas, el bombo, las guitarras o inventan alguna peculiar manera para lograr su cometido, despertar a todos. Los acampantes pueden disfrutar de las instalaciones del club, las canchas de futbol, vóley y básquet, así como los juegos infantiles, piscina, botes y pedalones de la laguna. Luego del desayuno y el quaker con chocolate, que asusta pero al que el paladar se acostumbra, todos están listos para ayudar a mantener limpio el Fortín. Unos grupos barren el comedor, otros limpian los lavaderos y algunos se encargan de dejar muy limpio ese hermoso gras verde para poder después jugar tranquilos sobre él. … Y así se pasa el día en ese lugar, entre juegos y responsabilidades, trabajos y sonrisas, bromas y risas, canciones y sana competencia. El sábado se pasa volando y sin darse cuenta se ha formado un lazo entre personas de diferentes edades, sexo y religión. Gente que olvidó las vergüenzas y los prejuicios; niños aprendiendo que no todos los jóvenes y adultos son aburridos o serios, jóvenes que aprenden mucho de su pureza. La difícil tarea del líder llega el sábado en la tarde cuando junto a su grupo tiene que inventar una historia, un sketch y convencerlos de que dejen sus miedos escénicos y vergüenzas… Para estas horas del día la confianza que tienen es capaz de eso y mucho más y al final los dos, el líder y su grupo se sentirán orgullosos de haber hecho reír y haber sabido reírse de ellos mismos. El momento central y más esperado del campamento es sin duda la Fogata. En ella se pone en prueba todo lo enseñado, lo aprendido, lo compartido y lo vivido en esos tres maravillosos días. Un increíble y diferente momento más, lleno de carcajadas y canciones, juegos y barras. Es donde se demuestra el sketch preparado y lo bien que la están pasando, es donde se demuestra que todo el trabajo de los lideres y de sus acampantes valió la pena. El domingo se pasa aun más rápido de la misma forma… desayuno, limpieza, juegos, momentos libres, momentos para recordar… y el momento de armar nuevamente las maletas, con la ropa sucia y arrugada, con olor a fogata, con olor a campamento y con la energía que en ella queda. Y ahí en el comedor, donde todo empezó… donde lideres y acampantes se conocieron, es donde se lleva a cabo la última actividad del campamento, la despedida. Un recuento de las canciones, juegos y barras más populares durante todo el fin de semana, precisas para que tomen las últimas fotos y griten juntos por última vez esa graciosa barra que aprendieron desde el primer día. Las palabras precisas del director, su gracias y su nos volveremos a encontrar… Una canción especial explica el sentimiento del líder cuando el bus se lleve a sus acampantes y sólo queden cabañas vacías otra vez, recordando sus risas, sus voces, las anécdotas; repasando su trabajo en equipo, la fogata y sabiendo que tanto ellos como sus acampantes dieron lo mejor de sí. Y es que tres días son muy pocos para todo lo que hay por entregar pero son suficientes para crear recuerdos y enamorarse de esas maderas y esos árboles. Es domingo, los acampantes ya están de regreso a Lima y lo Líderes preparan su hogar y sus corazones para recibir a un diferente grupo… el próximo viernes… |
Una experiencia que brinda la oportunidad de convivir en grupo y en contacto con la naturaleza de una forma recreativa, educativa y creativa. Utilizando el liderazgo y las fuentes naturales de los alrededores para contribuir mental, física, social y espiritualmente en el desarrollo de cada uno de los participantes.
CRÓNICA: "ES VIERNES.."
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